20 Febrero 2005.
7:00H Llegamos a Vinalesa, con nuestras familias, cargamos
nuestras mochilas, el nerviosismo de la salida se palpaba en el ambiente,
sonrisas nerviosas, el corazón en un puño. Lo teníamos
todo preparado, sacamos el Toyota, entro en el Land Rover, pongo la
marcha atrás y…, la primera en la frente, me quedo con
el cambio de marchas en la mano, primero la sorpresa, después
jurar en arameo y cuando los demás ven la palanca y yo sus caras
de estupor, me tranquilizo, es el mejor sitio donde nos podía
ocurrido, no creo que por el camino pudiéramos encontrar, fácilmente,
un soldador. Ya se sabe, en los pueblos, aún se conoce a casi
todos y un domingo por la mañana a las 8, aun se puede molestar
al vecino que nos atendió, y soldó estupendamente la palanca
(en todo el viaje no volvió a dar problemas, y eso que tendría
motivos). Después de reírnos de nuestro primer reto y
de aguantar los jocoso comentario de “no aplegareu ni a Valencia”
salimos con dirección a Algeciras, a la que llegamos sin más
contratiempos a las 23:30Horas, cenamos en un garito marroquí,
para ir ambientándonos. Compramos los billetes del trayecto en
ferry para el día siguiente, aquí no cierran ni por la
noche. |
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21 Febrero 2005.
8:00H Desayunamos, preparamos los vehículos
y nos vamos al embarque. A las 10 el ferry deja la península,
al fondo el peñón, ese que pertenece a los llanitos, el
mar tranquilo y el sol luciendo, buenas perspectivas, eso creía.
Desembarcamos en Ceuta tras 40 minutos de travesía, y al cruzar
la frontera, total 300 metros el mundo ya había cambiado. En
la frontera, tras formalizar pasaportes y vehículos entramos
en la aduana marroquí y empiezan las historias, nos hacen desmontar
el Land Rover, después de marear los paquetes les enseñamos
una carta de la embajada española en Mauritania, para la que
llevamos el material, pero como no se incluyeron las medicinas, nos
dicen que no las podemos pasar, hablamos, hablamos y hablamos, después
de dos horas al “solecito” y 15 euros a uno de ellos, cargamos
todo (incluidas las medicinas) y salimos de allí con más
ganas que prisa.
Carretera dirección Tetuan, después hacia Larache y 20
kilómetros antes entramos en una autopista, toda para nosotros,
íbamos a la friolera de 70 Km. a la hora, comemos unos bocatas
durante la marcha para no parar. Esta zona sorprende por la cantidad
de pastos verdes y agua que tiene. Llegamos, ya de noche a Mohamedia,
cenamos en un bar pescado frito, muy bueno, y a dormir.
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22 Febrero 2005.
7:30H. Desayunamos en el hotel Sabah, café
y poco más. Salimos y a las 11:00H estábamos en Al Jadida,
un abuelo nos guía por la ciudad para salir dirección
Esaouira, sigue el verde y los prados por donde vamos. Los lugareños
conducen bastante anárquicamente pero son muy saludadores. A
las 20:00H llegamos a una playa cercana a Agadir, “playa paradiso”,
el camping esta sin servicio pero un chaval, de nombre Nasen, nos ofrece
una casita en la playa en la que vive su padre, que por una módica
cantidad nos vigilará los coches. La casita es de pescadores,
como las de la malvarrosa de los años 50, un refugio frente al
mar. Cenamos el salchichón que llevamos desde España.
Probamos el teléfono por satélite y no funcionaba, error
de señal, ya veremos mañana. |
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23 Febrero 2005.
7:15H Salimos de la playa y paramos en el primer pueblo
a lavarnos y desayunar, té y pan con mantequilla, estaba todo
increíble, un chiringuito de pueblo y mejor comida que en el
hotel. 13:00H. Llegamos a Guellim y el policía de turno, sin
uniforme y sin indicar que paráramos nos quiso poner una multa,
estaban a la “pesca” del turista, nos dijo que era una multa
“verbal”, 40 euros por coche, me puso algo nervioso y le
dije que era un abuso, le dijimos que éramos funcionarios españoles
y el nerviosismo paso a su camisa, salimos sin más comentarios
y por supuesto sin aflojar la bolsa. Al irnos aún nos dijo "habéis
pasado gratis" consu mellada sonrisa.
Llegamos a Tam-Tam a las 15:30H después de haber entrado en el
desierto y pasado un control de policía (dimos 4 gorras). Se
abre la inmensidad del espacio, yermo, árido pero vive gente
en él. Comimos en el hotel Texas, y después de estudiar
la ruta decidimos pasar la noche aquí, el cansancio y la tensión
acumulada de los kilómetros nos decidió ha descansar.
Recibimos mensajes en el teléfono por satélite (a partir
de ahora el Thuraya), una alegría para todos, funciona y aun
se acuerdan de nosotros. Tomamos té con un anciano que hablaba
castellano, pues había vivido en Algemesí.
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24 Febrero 2005.
7:30H. Amanece lloviendo, increíble, seguimos
viendo como se rompen los esquemas. Cambiamos la distribución
de la carga para que el cubículo del Land Rover sea más
cómodo (si es que así puede llamarse), pusimos plásticos
en las cajas exteriores y salimos dirección al cabo Bojador.
Alas 13:30H llegamos a Tah, pueblo de la frontera con el Sahara.
El viento sube de intensidad, el horizonte casi sin elevaciones, y los
coches notan la resistencia al avance, la media baja a 30Km a la hora.
A las 15:15H. salimos de Laayoun, capital del Sahara (alguien dijo que
era la vergüenza española), nos quedan 827 Km. para Noadibou.
Tras una monótona travesía donde la carretera se hace
interminable llegamos a Bojador a las 18:15H. Buscamos un hotel que
nos había indicado Antonio, un compatriota que viaja con su Toyota
hacia Mauritania con el que esperamos contactar al llegar a la capital
Nouakchott. El hotel es una antigua casa cuartel, las duchas comunales,
las habitaciones para estudiantes militares. Cenamos pescado fresco,
aquí es una delicia ver la riqueza del mar. Recibimos 2 mensajes
en el Thuraya y dimos una vuelta por la ciudad. Aquí hay herencia
española y casas “Manolo” de todo tipo. Aprovechamos
que había un “cibercafe!!” y enviamos unos emails,
eso sí a velocidad de pedal.
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25 Febrero 2005.
Desayunamos y salimos a las 8:30h, control de policía
sin problemas, sintonizamos Radio Exterior y algo de añoranza
ya sentimos. Repostamos gas oil, una tarea a cuidar pues no hay siempre
que se necesita. Preparamos unos bocatas y mientras nos los comemos
en la gasolinera coincidimos con un emigrante en España, de vacaciones
por su tierra. Paco le desea que sea feliz en España. Dani comenta
que esto es un juego de equilibrios, se refiere a la convivencia, que
como podéis imaginar tiene sus altos y sus bajos.
A las 17:00H llegamos a la bahía de Cintra, dejamos la carretera
y buscamos un lugar para acampar, el Toyota se hunde en la arena, es
la primera pero no lo acogemos con la paciencia que deberíamos,
ha sido un error, estas playas tan enormes, 4 km hasta el mar, tienen
muchas trampas. Descargamos el coche y sacamos la arena, reductora y
después de dos intentos lo sacamos, volvemos a cargarlo y buscamos
una zona más dura cerca de la carretera, tras una duna. Montamos
el campamento, hablamos de lo sucedido y preparamos una sopa de fideos.
El lugar sobrecoge por su extensión, su silencio y cuando las
estrellas aparecen la noche es inmensa, los recuerdo afloran y la añoranza
nos hace recordar a todos los que se quedaron, ausentes de esta noche
mágica. Los Vicentes y Dani recorren el paraje y conocen a un
marroquí que vive en un chamizo con la función de cuidar
las maquinas quita arena de la carretera. Ya sin luz vuelven al campamento,
parecemos nómadas modernos, la soledad forma parte del paisaje.
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26 Febrero 2005.
6:30H, el sol aun no ha salido, hay una humedad muy
densa y el frío cala los huesos, es hora de ponerse en marcha.
Por un descuido la mesa no termina de atarse a la baca del coche y al
dejar la playa y volver a la carretera, sale volando haciéndose
300 pedacitos, nos dio servicio dos veces y allí se quedó.
Llegamos al último puesto fronterizo marroquí a las 12:00H,
después de una travesía entre niebla densa y zonas despejadas.
Ya somos unos expertos en esto de cruzar fronteras, una bidón
de “vino de garrafa” adulado por sus cualidades facilitan
todos los trámites, después, tierra de nadie. Nos han
ido pidiendo los datos en algunos controles para los que llevábamos
preparado unas fichas con los nuestros y los de los vehículos,
con foto escaneada incluida, fueron estupendas ahorrándonos tiempo
en los trámites.
Es tierra de nadie, literalmente, pues desaparece todo vestigio de carretera
o camino, eso sí, encontramos al espabilado de turno que nos
ofreció cruzarnos hasta Mauritania y hacer los trámites,
accedimos después de regatear por un precio más que razonable
que luego sería un timo, pero perder para aprender. Llegamos
al puesto fronterizo de Mauritania, aquí el aspecto es peor de
los visto hasta ahora y la disposición de los “aduaneros”
incluida, el primer mensaje, “mesie prepare un gran regalo”,
en fin, pilas de repuesto, un reloj, camisetas, bolis, pasamos la policía,
pasaportes, la aduana, mercancía y gendarmeria, un poco de todo,
los documentos los cumplimentamos nosotros, las gestiones las hicimos
nosotros y nuestro “guía” tomando el té con
los policías, toda una adquisición.
Entrar en este país nos cuesta 50 euros por barba y 20 los coches.
En descarga de estos comentarios tengo que decir que el último
policía era un joven muy serio quien nos informó del cambio
de moneda, hoteles etc. Un buen tipo. Salimos de allí por un
camino de cabras, paralelo a la vía del tren (el más largo
del mundo, de Zourat a Noadibou), cruzamos la vía a una carretera
recién asfaltada, los coches, cargados hasta arriba lo agradecieron,
y sus ocupantes más. El tramo no está terminado y pronto
se acaba, otra vez a dar saltos hasta llegar a Noadibou, nuestro destino
de hoy.
Aquí no valen los seguros europeos, sacamos para 10 días
para cada coche, cambiamos algo de dinero a Ouguillas (ojo, moneda de
nueva acuñación y solo válida en Mauritania) y
nos vamos al camping Abba, con habitaciones y ducha, un lujo. Comemos
en una pizzería a las 16:50H. con cola del lugar (no cocacola),
descansamos unas horas y con nuestro guía HAMET (aquí
en seguida se te pega alguien que “conoce” el terreno) un
buen tipo, nos dirigimos al famoso hogar canario de todos los relatos
de los viajeros españoles, y desde luego es un verdadero oasis,
cerveza fría, tortilla de patatas, tapas típicas y carajillo,
que más se puede pedir? Volvimos paseando y hablando con HAMET,
de su país, de su gente y de cual es su futuro, nos informa de
la ruta, mañana llegaremos a Nouakchott “in shala”.
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27 Febrero 2005 9:00H.
Salimos del camping después de desayunar nocilla
de Toledo!, un repostaje de gas oil, comprobar el aceite y comprar pan.
Un control de policía (dos camisetas) y un control de aduanas
(3 llaveros). La carretera se interrumpe, once kilómetros después
pongo a 0 el GPS y vamos por una pista que discurre paralela a una carretera
asfaltada! Unos 15 Km después retomamos la carretera pero aun
sin asfaltar, paramos por un camión que estaba parado en medio
de la vía hablando con alguien, solo esperamos 20 minutos, es
el ritmo de África. Alas 11:05H vuelve el asfalto, una hora después
se va. Arena y mas arena, seguimos las rodadas y 40 Km antes de la capital
retomamos el asfalto, control de aduanas y policía a la entrada
de Nouakchott, después repostamos gas oil y aceite.
Ocho años después volvemos a esta ciudad, han asfaltado
las vías principales, mucho tráfico. Ha pasado de ser
una sociedad islámica, con antiguas costumbres, artesanía
y valores arraigados a ser una sociedad de querer aparentar, casas nuevas,
miles de coches de gama alta, móviles increíbles y una
nueva generación de niños ricos, eso sí, basura
por todos lados, pobreza a capazos y miseria con solo girar una esquina,
aunque se supone que este cambio social es progresivo y con tendencia
a mejorar, el futuro nos lo dirá.
Encontramos la embajada española rodeada de vallas de seguridad
(para la embajada americana, vecina de la nuestra), accesos restringidos
y militares noche y día en la entrada. Nos recibe Mª Ángeles,
con la alegría en la mirada y con un abrazo entrañable.
Conocemos a Adama, una persona estupenda. Nos dejan en el hotel Munau,
un detalle que apreciamos, pero nuestros bolsillos se resienten.
Descargamos el material escolar, medicinas, un ordenador e impresora,
juguetes y camisetas para los niños que Mª Ángeles
tiene tutelados. Esta mujer ha desplegado una actividad de tutoría
de niños sin recursos proporcionándoles escolarización,
implicando para ello a amigos, familiares y a quien quiera colaborar,
de momento hay un grupo en Málaga, otro en Madrid, otro en Alicante
y uno, incipiente en Valencia (contacto Vicente Francés). La
idea es crear una fundación que aporte el marco para desarrollar
esta ayuda, con la meta de construir un colegio en Nouakchott.
Cena muy agradable con ellos y una velada enriquecedora, nos hablaron
de cómo estaba evolucionando el país y como las nuevas
generaciones están empujando hacia la modernidad y de su lucha
con los valores tradicionales.
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28 Febrero 2005.
Durante la mañana visitamos parte de la ciudad
y en la embajada montamos el ordenador y la impresora, probamos los
programas y organizamos el material. Este ordenador va a ser el soporte
de formación informática para los más mayores,
de momento en casa de Mª Ángeles. Aquí, en Mauritania
y en casi todos los países de esta zona, la escolarización
se paga, es un lujo que pocos pueden disfrutar y si de nuevas tecnologías
hablamos más todavía si cabe. Esta oportunidad que ofrece
a los casi 100 niños que a día de hoy están en
este proyecto, es la mejor forma de demostrar lo que el esfuerzo personal
puede conseguir, quizás, ingenuamente, un ejemplo para los gobiernos.
Por la tarde una visita a la lonja de la playa, con su escaparate de
pescadores, vendedores y hasta preparadores (limpia pescado) en directo,
como desde hace unos siglos se sigue haciendo. La riqueza de estos mares
les da el sustento pero la cosa empieza a ponerse preocupante. Cena
en casa de Mª Ángeles y tertulia de viejos amigos separados
por el tiempo y la distancia.
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01 Marzo 2005.
A las 12:00H nos encontramos con Antonio en la embajada
española, recogemos la ropa que nos habían lavado, por
una cantidad sin importancia para nosotros y un regalo para ellos, las
diferencias son más grandes que la distancia que nos separa como
pueblos.
Nos dirigimos con Adama a la embajada de Malí para los visados,
gracias a la intervención de nuestros amigos, fue rápido
y al precio oficial. Con Adama de guía del convoy, nos despedimos
de esta ciudad cambiante a marchas forzadas. Solo comentaros que aquí
se venden más mercedes de todo tipo (y cualquier coche de última
hora que penséis) por metro cuadrado que en una exposición
de coches en la feria de Valencia, además de los últimos
móviles del mercado a precios muy por debajo de los europeos.
Nos despedimos de Adama en el último control de policía
(el es un responsable de la policía, y no paramos en los tres
controles anteriores más que el tiempo de decirles una palabras),
un fuerte abrazo a cada uno de los expedicionarios, para sorpresa del
sargento del puesto que terminó cuadrándose cuando nos
despedimos, una muestra para esta burocracia que deberían replantearse.
Seguimos camino hacia Boutumilí, por la carretera de la esperanza,
los coches, algo más ligeros, se muestran con más alegría,
en las subidas ya no hace falta poner segunda o primera, y en este tramo
lo agradecemos mucho porque es como una montaña rusa de 60 kilómetros
de largo, algo peligroso en los cambios de rasante, sobre todo en uno
que nada más coronar había un camión volcado con
toda la mercancía esparcida, un espectáculo.
A las 18:00H llegamos a Aleg, en el que dejamos a un gendarme que en
un control anterior nos había pedido que le lleváramos,
un lujo para estas carreteras ocupadas por las fuerzas de seguridad
cada pocos kilómetros (Un ejemplo: cuando llegamos a un pueblo
hay un control de aduanas, después uno de policía y a
veces otro de la gendarmería, y al salir de él lo mismo
pero en orden inverso, algo a lo que no terminas de acostumbrarte).
Nos dirigimos a un albergue que no está nada mal, pudimos ducharnos
y relajarnos un poco, había cientos de niños, y Dani,
Vicente y Paco, ávidos de “inmersión étnica”
se fueron a pasear y comprar pan, los llevaban de la mano a todos los
lados, una cohorte de niños y niñas que están siempre
riendo. Encontramos a un joven que había estudiado español
de la capital, y quería practicar, fue un encuentro entrañable,
le deseamos la mejor suerte.
Gabarda y yo preparamos la cena, sopa, sardinas y atún, velada
comunal y charla algo más distendida, ya habíamos dejado
parte de la carga y cumplido el primer objetivo.
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02 Marzo 2005.
Temprano nos levantamos, la noche ha sido algo dura
por el concierto de algún colega (incluso con tapones), la habitación
era de los seis y con semejante patrulla a veces no es fácil
conciliar el sueño. Dormir nos costó 6000 Ouguillas (una
3000 pesetas) los seis, incluida la ducha. Desayunamos galletas y café
y salimos después de parar a comprar pan (como ayer por la tarde
no había, se debió correr la voz por el pueblo pues a
la mañana teníamos a unas 15 personas queriendo vendernos
pan) a una señora mayor (aquí, este termino, es en toda
su crudeza, mayor) y salimos para Kifa.
A las 10:30H llegamos a Mahta Lajrar, hay gasolinera, a las 11:00 Sangrafa,
también gasolinera. A las 12:00 recibimos un mensaje en el Thuraya
de que Vicente había aprobado la oposición, enhorabuena
chaval.
A 100 kilometros de Kifa el asfalto es bueno, se suceden oasis y asentamientos
humanos (se nota por las gasolineras), el tiempo con sol, el viento
suaviza las temperaturas. Llegamos a Kifa a las 14:15H buscamos un lugar
para comer a la sombra, “Meson d’hot” bocadillos cocas
y café, y toilette. El sitio esta adornado con muebles de palacio,
y así nos quisieron cobrar, discutimos indignados, se quedó
en la mitad que pedían, pero el dueño no salió,
debería darle vergüenza. Vuelta a la carretera y a los controles,
el firme empeora, muchos baches, demasiados, el cansancio se convierte
en tensión, ya de noche llegamos al albergue de “Aioun
el Atrous”, al final del pueblo, preparamos la cena, espagueti
y fruta, la ducha estupenda y la sorpresa es que había aire acondicionado
en las 4 habitaciones que tiene el albergue, dormiríamos separados
(sin ronquidos) y al abrigo de los mosquitos, un descanso después
del calor que, especialmente hoy hemos pasado, nos hará falta
otro día con mucho agua para terminar de adaptarnos a este brusco
cambio de clima.
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3 Marzo 2005.
Desayuno común, después de una noche
reparadora, Antonio ameniza la mañana con sus aventuras de otros
lares. Coincidimos con un matrimonio francés que lleva material
humanitario a Bamako (se dirigen al camping Kalaban, en Bamako). Salimos
para “Nioro du Sahel”, una carretera nueva, 164 Km. de asfalto,
serán los últimos hasta las puertas de Bamako. Llegamos
a la Aduana de Nioro a las 13:30H, el responsable no está y que
vengamos luego (un termino muy poco concreto), comimos en un chiringuito,
rodeado de los habitantes de la ciudad, a un señor mayor, el
jefe del lugar, le hicimos fotos con la polaroid, y fue un buen anfitrión.
Nos retrasaron mucho en la Aduana, el tipo no apareció hasta
las 16:00, un mafiosillo de la burocracia, nos pidió camisetas
y gorras, y más gorras y nos tomó la dirección
y los teléfonos porque quiere venir a España el año
próximo, un listo.
Salimos de allí algo mosqueados, y empezamos las pistas, las
famosas pistas africanas, donde acaba el asfalto empieza África.
Antes de que anocheciera montamos el campamento, en medio del campo
(aquí lo llaman “la brus”) posición Latitud
Norte 15º03,045’ y Longitud Oeste 9º21,610’, cenamos
ligero y al ir a dormir, encontramos una araña de unos 15 centímetros
(y no exagero) dentro de la tienda, la sacamos con la prudencia que
pudimos y nos cerramos a cal y canto en la tienda. Pasamos mucho calor
y mucha sed.
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4 Marzo 2005.
A las 5:00H. Nos levantamos Paco y yo y nos pusimos
a recoger, después de desayunar y sin haber terminado de amanecer
partimos, el primer error de algunos que cometimos ese día, a
los 35 minutos nos quedamos atascado con el Land Rover en el barro,
maniobra con exceso de confianza unos de otros, pues al seguir a Antonio
este freno para meter la tracción y al esquivarlo entré
donde más blando estaba, en fin no reproduciré aquí
el arameo que aprendí en otros lugares. Un tirón del Toyota
y los sacamos sin más, eso sí, esperé a que se
hiciera la luz.
Después, 10 minutos después, un exceso de confianza hizo
clavarse al Toyota de Antonio, que sacamos también sin problemas,
pero el ánimo empezaba a calentarse (como el día). Quisimos
ser más prudentes, seguimos camino y encontramos a unos hippies,
enganchados en el barro, habían dormido allí, donde se
quedaron la noche anterior, poco podíamos hacer, era una furgoneta
muy grande y no podíamos acercarnos. La zona tenía unos
400 metros de barro infranqueable, buscamos un paso (a pie) y cuando
Antonio nos dijo que lo había encontrado nos pusimos en marcha,
debió tomar mal las referencias, pues se lanzó a toda
velocidad por un paso que resultó ser una trampa, se quedo un
palmo por debajo del eje.
Sacamos la eslinga, se acercó el Toyota y se quedó con
el eje delantero también en el barro, la tensión subía
por momentos, metidos en el fango (solo algunos) cada uno gastaba más
energía en imponer sus métodos que en aunar esfuerzos,
queríamos liberar la eslinga y no pudimos, sacamos el gato hlift
para levantar lo justo y poner las planchas bajo las ruedas, barro hasta
las cejas, no resultó, en un momento de lucidez acerque el Land
Rover y lo enganchamos al Toyota, “un tren” parecía
aquello, todos con las reductoras y tras unos forcejeos sacamos del
barro a los coches, y nos sentamos a la sombra unos momentos para “aclarar
ideas”. El sol machacaba ya nuestras cabezas, dimos, andando,
un rodeo de casi tres kilómetros buscando un paso, allí
se concentraron media docena de coches, cada uno intentando pasar como
podía. Encontramos un camino con ciertas garantías y poco
a poco y uno tras otro pudimos cruzar aquella zona que nos había
hecho plantearnos muchas cosas, sobre todo la convivencia. Después
de aquello el viaje se convirtió en una continua búsqueda
del “mejor” camino.
Llegamos a Diema bastante cansados, comimos, bebimos, cambiamos dinero
(CFAS, el franco africano, 1 peseta = 4 CFAS) y pusimos gas oil. Dejamos
este pueblo a las 15:00H y después de recorrer 93 Km., a las
18:15H acampamos en la posición N14º27,194’ W8º23,21’.
Cenamos frugalmente, el salchichón da mucho de si.
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5 Marzo 2005.
Salimos temprano, hay que aprovechar las horas de luz,
empezamos otra pista, dos horas de tierra, dos horas de asfalto y entramos
en Bamako, con un taxista de guía (taxi amarillo, Yacer Yibrill,
un chaval muy amable) llegamos al hotel Mandé (pertenece a un
ex jugador del Valencia) y nos encontramos con Tiko, emocionante, después
de casi tres años nos abrazamos con nuestro amigo, casi habíamos
cumplido los objetivos. Atrás quedaban muchos esfuerzos e incomodidades,
pero ha valido la pena. Cogimos 3 habitaciones para los siete, descargamos
las mochilas y lavamos los coches, mucho barro de muchos lugares se
quedaron junto al río Níger. Un paisaje de postal, el
río ofrece un remanso de paz para los cansados viajeros que llevan
sus huesos hasta él.
Recibimos mensajes en el Thuraya que nos alegraron aún más
el día, “gracias a los que seguís acordándose
de nosotros”. Cenamos “capitán”, un pez de
este río, magnifico de sabor y sin espinas, lo preparan de diversas
maneras, a cual mejor.
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6 Marzo 2005.
Pasamos en el hotel toda la mañana descansando,
es un refugio al margen del resto de esta bulliciosa capital. Después
de comer dimos un paseo por la ciudad, pero el calor y la contaminación
nos decidieron a volver al “refugio”. Aquí se planteó
la estrategia a seguir, en principio el plan era que los Vicentes y
Dani se volverían en avión a España, entre el 17
y el 26 y Paco y yo volveríamos con el Toyota pero las noticias
que teníamos nos aclararon un incidente que observamos en un
poblado entre Aioun el Atrous (Mauritania) y Nioro du Sahel (Mali),
encontramos una autocaravana de turistas franceses apedreada, rodeada
de gente y con la policía hablando con los dueños, pensamos
que habían sido niños pero lo cierto es que en este tramo
de 160 Km. hay bandidos que asaltan a los vehículos que circulan
en solitario, era un riesgo a tener en cuenta, además de las
dificultades encontradas en las pistas ( unos 500 Km. de tierra, que
dado las fechas en que nos encontrábamos podían convertirse
en un barrizal en cuanto lloviera. Con esto, tomamos la decisión,
después de mucho plantear posibilidades y verlo desde todos los
puntos de vista, de dejar el Toyota en Ouagadougou y volvernos en avión,
todos. |
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7 Marzo 2005.
Salimos del hotel y fuimos a contratar el seguro para
los coches (ni los europeos ni los de Mauritania tienen valor aquí,
lo gracioso es que llevábamos 600 Km y hasta llegar a la capital
no se puede contratar), y a la Royal Air Morroc para ver horarios de
avión. Aquí tengo que señalar la ayuda de Lola,
de la agencia de viajes Transvía, que nos estuvo ayudando con
la modificación de los billetes de avión comprados en
España, gracias amiga. Empezamos a comprobar la burocracia africana,
en el seguro nos tiramos 2 horas y media para contratarlo.
A las 12:30H. salimos en dirección a Bobo Diluaso (Burkina Faso)
y durante los primeros 50Km. de asfalto en bastante mal estado, voy
explicando a Tiko el funcionamiento del Land Rover y después
lo coge él por primera vez, hecho inmortalizado en la foto. Aquí
tienen una manera de conducir que a los europeos nos sorprende, vamos
nos pone algo “nerviositos”, sobre todo por la cantidad
de camiones enormes con los que transitamos.
Después de dos horas de conducción por un asfalto adornado
de baches, cambiamos de conductor y seguimos camino. La noche nos alcanza
cuando nos acercamos a la frontera de Burkina Faso, primero la aduana
maliense, entregamos el documento que nos dieron en Nioro, después
la policía 1 kilómetro más adelante cumplimentamos
el documento de salida, después la gendarmería y por fin
entramos en Burkina Faso, alrededor de estas fronteras hay todo un mundo
de “servicios”, sin luz, pero puedes comer, beber y charlar.
La policía de Burkina es muy correcta, se nota otro espíritu
en el trato con los extranjeros, cumplimentamos los documentos de entrada,
la de los vehículos, una foto por barba para el visado al que
hay que añadir 15000 CFAs cada uno. En la aduana también
nos trataron correctamente, quizás con excesiva cortesía
a la que nos vimos obligados a responder llevando a un gendarme hasta
Bobo Dliluaso. Al poco de dejar la aduana entramos en una carretera
de pago! nos faltan 126 Km. para llegar a destino y estamos a punto
de terminar el día.
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8 Marzo 2005.
El cambio de día nos llega conduciendo por
una carretera con mejor asfalto que hasta ahora, noche cerrada, visibilidad
escasa y a 60 Km. a la hora, se cruzan en la carretera conejos, roedores,
lechuzas, un zorro y un destello, disminuimos la velocidad a escasos
metros de un carro hasta arriba de leña parado en medio de la
vía sin luz, gracias a que al menos el hombre tenía una
linterna. La tensión por la sorpresa nos hizo reducir a 50 por
hora, unos minutos después nos comimos la madre de todos los
baches, el Land Rover despego un metro del asfalto, el Toyota de Antonio
casi se lo cena y nosotros a Antonio, en fin, para ejercitar la paciencia,
la noche sigue cerrada y sin luna, ideal para evocar recuerdos pero
poco recomendable para las sorpresas.
Llegamos a Bobo Diluaso casi a las 2 de la madrugada, fuimos al hotel
Relax, con el que Tiko había hablado, salimos a cenar, sí,
aquí siempre hay algo abierto. El personal fatigado, pero después
del conduminio y una cerveza fría nos fuimos alejando de la tensión
del viaje, una ducha caliente y a dormir.
Sin prisas, desayunamos junto a una piscina! Y dejamos el hotel a las
11H., ponemos gas oil, compramos agua, le regalamos un balón
a un niño que conocía Tiko de nombre Abdou Guedrago. Dejamos
esta ciudad (la segunda del país) con encanto, creo que es la
mejor de las que he visitado en Africa. El día está nublado,
lo que favorece el camino, nos quedan 360 Km. hasta Ouagadougou. A las
14:30H llegamos a Boromó, a un campamento bien montado, compramos
unos mangos e hicimos unas fotos a unos niños que enviaremos
por correo a la vuelta. Reemprendemos la marcha a a las 20:30H llegamos
a casa de Tiko en Ouagadougou, nuestro destino. Preparamos las tiendas
en una especie de porche, nos enseña su casa y se me cae el alma
a los pies, sin agua corriente (hay que ir con un bidón a la
fuente comunitaria a suministrarse), con escasa luz, utilizan la electricidad
2 horas al día, crían palomas, pollos y conejos, vamos
como en el pueblo en España(hace una generación). Nos
presenta a su mujer y a sus hijos, una juventud con ganas de salir de
su situación precaria.
Hemos recorrido casi 7000Km. desde Vinalesa, con mucha suerte en el
camino, los coches no han dado problemas y al final estamos todos bien,
me siento muy satisfecho, ha sido un viaje muy enriquecedor.
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9 Marzo 2005.
Desayunamos temprano y decidimos buscar un hotel pues
allí, Tiko va a construir una habitación para dedicarlo
a oficina (que Paco Navarro y yo cofinanciamos, además de la
venta de la “mobilete” de Tiko) y molestaremos con tanto
ajetreo. El hotel no esta mal, un poco venido a menos pero con habitaciones
limpias y ducha en condiciones. Vamos a empezar los trámites
para hacer efectiva la donación del vehículo. Nos dirigimos
al Centro de Control de Vehículos, en el que un amigo de Tiko.
Vicent Bayala, nos informa de las tasas y procedimiento que hay que
seguir, se nos hunde la moral porque las tasas son carísimas,
después de insistir en alguna solución, este hombre, ingeniero
formado en Alemania, perteneciente a una asociación de ayuda
humanitaria y persona estupenda nos orienta para que lo presentemos
como vehículo agrícola, y aún así la “broma”
nos cuesta 1.250 euros!!!!!!, algo muy difícil para nuestros
bolsillo, aunque este, al final, sería el menor de los problemas.
Decisiones, cada uno pondríamos 250€ a costa de replantear
la estancia en el país. Por la tarde nos dirigimos a adquirir
los impresos oficiales, estaba cerrado. Llamamos a Lola, de Transvía
para que anule los billetes de vuelta y vamos a Air France para preparar
la vuelta, 1089€ el billete hasta Valencia, que “Santa Visa”
debería solucionar. Hicimos la comida en casa de Tiko, una ensalada
de pasta de nuestras menguantes provisiones, comimos 11 personas y los
cuatro obreros que habían empezado la obra de la oficina. Solo
tienen 2 colchonetas para dormir, por lo que el resto de la familia
duerme sobre esterillas en el suelo, mañana Paco y yo les compraremos
otras tres.
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10 Marzo 2005.
A las 8:00H estabamos en la comisaría para empezar
los trámites, hoy es jueves, y el funcionario nos dice que solo
se atiende a extranjeros los lunes, por lo que después de comprar
los impresos volvemos a hablar con Bayala, y el se compromete a cumplimetarlos
(hay aspectos técnicos particulares de esta burocracia que no
conocemos, y aquí los errores son demora de tiempo) y a redactar
unos poderes para que Tiko pueda circular con los vehículos.
Creo que sin su intervención estaríamos algo perdidos
en esta maraña de la herencia francesa.
A mediodía, Vicente Gabarda y Dani van a visitar la ciudad, se
suben en un taxi y terminan teniendo un accidente de siniestro total,
menos mal que salen ilesos y por piernas, solo faltaría que tuviéramos
que lidiar e otros campos burocráticos. Por la tarde nos acercamos
al estadio donde hay un mercado de artesanos, y terminamos en una calle
llena de chiringuitos para turistas, rodeados de naturales con muchas
ganas de vender, lo que sea, y nosotros de conocer cual es el verdadero
país en el que estamos. Le dí 1.000 Cfas a un anciano
Tuareg, un hombre muy serio que me estuvo hablando de la historia de
su pueblo, orgulloso, y hoy muy diseminado.
Cenamos con la familia de Tiko, hicimos una tortilla de patatas y le
enseño a Abdu (el hijo de Tiko) lo básico del funcionamiento
del ordenador, impresora y fax que le hemos traído. El chaval
es muy despierto, está estudiando electricidad del automóvil,
y pronto se maneja con cierta soltura, en unos pocos días podrá
utilizarlo como herramienta para la oficina. (Este proyecto pretende
desde su concepción en ayudar a Tiko a montar su propia agencia
de viajes, y en ello estamos).
Hablamos con nuestras familias y les contamos la situación, aun
tenemos que ver cuando podremos volver. Un paseo y a dormir.
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11 Marzo 2005.
A las 8 de la mañana ya estábamos en
la “Surité” para renovar los visados (puesto que
en frontera solo lo hacen para 7 días) y como en frontera no
nos dieron ningún recibo del pago de los visados, nos toca volver
a pagarlos, y a entregar otras dos fotos por lo que vuelta al hotel
a por los pertrechos y volver a esta oficina, se quedan los pasaportes
y después de “subvencionarles el agua” (común
denominación para lo que llamaríamos en cristiano soborno)
nos agilizarían los tramites y a la tarde los tendríamos
preparados. A las 15:30h nos los entregaron gracias a que Paco les “regaló”
unos detalles, al final por poco menos de 2.000 Ptas. todo va más
o menos rapidito, el visado nos lo han hecho para tres meses, no sabemos
si es una indirecta.
Después fuimos Paco y yo a visitar un centro de artesanía
promocionado por el Gran Ducado de Luxemburgo, y, sorpresa, con aire
acondicionado en toda la macro tienda, la calidad de lo expuesto es
muy buena y no hay ningún tipo de regateo, algo muy común
en estos países, que aunque parezca incomodo os recomiendo la
práctica si visitáis la zona. Al finalizar la visita volvemos
a la oficina de Bayala para recoger la documentación que nos
había preparado, este señor es increíble, en todo
muy correcto, se lo agradecimos a él y a su secretaria Alima,
que se ha encargado de pasarlo al ordenador. Les regalamos una botella
de güisqui y un ajedrez de viaje. Volvemos al hotel a reunirnos
con los compas que habían estado averiguando horarios de vuelo
en el ciber café.
Fuimos a cenar a casa de Tiko y nos hicieron sémola de mijo,
alimento base en estos países, no es un plato común para
los occidentales, lo más parecido es lo que les damos a los niños
muy al principio. Vuelta al hotel a dormir.
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12 Marzo 2005.
A las 7:00H nos ponemos en marcha, vamos a visitar
al secretario del jefe superior de policía, que a través
de Bayala, nos va a gestionar la documentación que necesitamos,
este señor, Teodoro Combuelo es muy correcto y efectivo no es
el común de los implicados en la burocracia de este país
y le agradecemos su diligencia.
Después nos dirigimos todos al pueblo natal de Tiko, Boromé,
a unos 100 kilómetros en dirección a Po (frontera con
Ghana), el calor es horrible, a las 8 de la mañana, el termómetro
llega a los 35º. El pueblo es un conjunto de cabañas circulares
de barro con techos de paja, y la mayoría de ellas tienen más
de 150 años, conocemos a su madre y a sus hermanos y a un montón
de gente que vino a curiosear. Hicimos un alto respetuoso en la tumba
del padre de Tiko, y aunque nos invitaron a comer con ellos, el calor
era tan insoportable que decidimos ir a otro lugar, a la entrada del
pueblo, a la sombra de unos frondosos árboles nos refrescamos
como pudimos.
Más tarde, junto con los responsables del pueblo fuimos al liceo
que da servicio a los pueblos cercanos a entregar, oficialmente, el
material escolar y deportivo, para dirigirnos después al dispensario,
que da servicio a una 10.000 personas, a realizar la donación
del material sanitario, visitar las instalaciones y darnos cuenta, in
situ, de la precariedad de estas gentes, es difícil describir
aquello, por no haber no hay ni asientos, ni camas, unas tablas y unas
mesas, y poco más. Un detalle, la ambulancia es una mobilete
adaptada, ver foto.
Al volver a Ouagadougou, cenamos con Bayala en un chiringuito, pollo
africano con ensalada, pan y sin cubiertos (vamos con los dedos), una
verdadera aventura. Los Vicentes se ponen malos del estomago y los llevo
al hotel, mañana volvera a salir el sol.
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13 Marzo 2005.
Domingo, día de descanso, un calor de refugiarse
en el hotel, volvemos a plantear el plan de salida, aunque está
condicionado a los trámites pendientes para la cesión
del coche. Comimos en otro chiringuito, en frente del hotel, brochetas
africanas amenizadas con música estridente, que les encanta.
Por la tarde fuimos a casa de Tiko para dejarle todo el material que
no nos podremos llevar, la oficina esta prácticamente terminada,
otro minicursillo de manejo del ordenador y nos invitan a cenar, pero
no estamos para comidas, el calor esta haciendo mella y estamos con
la mente en los preparativos del regreso.
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14 Marzo 2005.
Este día pasará a los anales de nuestras
historias personales como el día de los trámites africanos,
pues a pesar de toda la ayuda recibida, el intrincado sistema burocrático
pone a prueba toda nuestra paciencia, aunque pudimos resolver casi todo
en 2 días lo que normalmente se alarga a 2 semanas. Aquí
hay cuatro organismos oficiales implicados, la Dirección General
de Transportes, la Sureté, la gendarmería y la policía,
los cuatro hacen prácticamente lo mismo, por lo que hay que repetir
las operaciones, con algún matiz, en todas ellas. Os cuento lo
más jocoso, aquí “hay que comprar agua” para
casi todo, según lo rápido que lo quieras hay distintas
tarifas, y a pesar de que fuimos unos aguadores formidables, Paco y
yo nos pasamos esperando, a la sombra cuando podíamos, desde
las 7:00H hasta las 17:00H en los distintos lugares para terminar los
trámites imprescindibles que requerían nuestra presencia,
me río de las esperas en Tráfico en Valencia.
Gracias a las gestiones, conversaciones y presencia de Bayala las cosas
fueron cumpliéndose, a falta del trámite de la aduana
que terminará Tiko. Dado el cariz que tomaban los acontecimientos
y la falta de algunos trámites más, decidimos quedarnos
en Burkina Paco Navarro y yo, mientras los compas volverían a
España esta misma noche.
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15 Marzo 2005.
Muy temprano volvimos a la policía a recoger
los últimos documentos que Teodoro, el secretario del Jefe de
policía, había preparado y con él nos dirigimos
a la legalización de la autorización y resto de documentos
al archivo general, aquello es para ver, el cuadro típico es
una mesa con un funcionario detrás, el o los interesados enfrente
y a su lado uno que sabe leer o traduce del dialecto al francés,
la desconfianza en el rostro de los interesados, la suficiencia en el
del funcionario y la sonrisa engañosa en el tramitador, ché
para foto. Esperamos nuestro turno y aunque el cuadro se repitió
con nosotros, el funcionario borro su sonrisa cuando Teodoro le entregó
los papeles, “menos mal que venimos bien recomendados” pensé,
porque sino de aquí nos salimos en un mes, dando de beber a la
mayoría de “sedientos” de esta administración.
Con todo cumplido fuimos a llevarle a Bayala los documentos, para que
él preparara el último trámite en la aduana. Lo
invitamos a cenar para esa noche y de esta manera, agradecerle minimamente,
su compromiso con nosotros. Fuimos, acenar, a un restaurante de nombre
“La Foret”, muy tranquilo y correcto, le entregamos, en
presencia de Tiko los 1.250€ para las tasas, y este acto de confianza
en él puede demostraros su calidad humana.
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16 Marzo 2005.
El día del regreso, a las 8:00H nos recogió
Tiko y llevamos el Land Rover a la Inspección Técnica,
donde se quedaría el vehículo, aun dos semanas, hasta
que se terminaran los trámites, increíble verdad? Volvemos
con el Toyota al hotel, recoger la maletas, despedirnos de los amigos
que allí hicimos (deberíamos ser casi los únicos
clientes) y a esperar a la hora de embarcar.
En el aeropuerto, a pesar de ser Air France, la organización
es algo deficiente (por decirlo suavemente), nos cobran un sobrepeso
que en otro lugar ni mirarían, pasamos al embarque y nos encontramos
con un señor de Masamagrell, emigrante en Francia, de viaje con
su mujer. Una vez en el avión y después de haber pasado
cuatro controles policiales, descalzándonos inclusive y con cacheo
incluido, nos miramos sonriendo, habíamos conseguido todos los
objetivos.
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17 Marzo 2005.
Un último apunte, durante el vuelo enfermó
un pasajero con cierta gravedad y tuvimos que aterrizar en Marsella
para que lo evacuaran, por lo que llegamos a Paris con dos horas de
retraso, perdimos el enlace con Valencia y esperamos 4 horas al siguiente
vuelo. Aquí la compañía aérea se portó
estupendamente y comprobamos que muchos de sus empleados habla o están
aprendiendo español, todo un detalle. Embarcamos sin más
contratiempos pero la máxima "siempre cuesta mucho volver
a casa" es inherente a Africa..
El reencuentro con las familias en Manises fue muy entrañable
y como comprenderéis se queda en el ámbito privado.
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Repetir las gracias a todas
los que nos ayudasteis y habéis estado con nosotros e incluso
a los que se opusieron pues nos han hecho más fuertes. Esto ha
sido posible por el empeño de todos. Un saludo y hasta siempre. |
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FRANCISCO CEREZO |
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